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Hoy me voy a dirigir a los más jóvenes pero todo el que lo lea lo podrá llevar a su terreno personal.

Hoy último día del año, entra 2019, huele a amigos, reuniones, fiestas…¡fantástico! Pero este año me gustaría dar un paso más con un solo propósito, que sea distinto.

No nos engañemos, existe una tendencia humana de que el día entero, desde que lo empezamos, gira en torno a nosotros. Todo lo que hemos planeado y nuestras acciones, suelen ir encaminadas a nuestras necesidades. Incluso si intervienen personas, se traduce en beneficios personales: que me explique el ejercicio de cálculo, que me de “me gusta” en FB, que me propongan planes para el próximo finde…todo en definitiva se traduce en pasos que me puedan reportar cosas a mí. No lo hago con mala intención, es que creo que no nos recuerdan lo suficiente que hay otra forma de hacerlo:

Salir de uno mismo y poner mi vida al servicio de los demás

Me gustaría primero decirte como entiendo yo ese servicio a los demás.

Muchas veces lo confundimos con escalas sociales y profesionales. El que se encuentra en una escala inferior sirve al que se encuentra en una escala superior y eso parece que no nos gusta mucho… O puede que lo entendamos como irnos al otro lado del mundo a ayudar a los pobres. Lo cual es bastante generoso…

Sin embargo, ocuparme de los demás poniendo todas mis virtudes a su disposición desde la recta intención de amor al prójimo , te encuentres en la escala que te encuentres, es una grandiosa forma de servicio.

Ayudar al que es pobre es importante y necesario pero no lo haré bien si antes no he sabido estar al servicio de las necesidades del que tengo a mi lado, en mi casa, en el colegio o en la Universidad.

Jejeje por mucho que en algún momento pensemos lo contrario 😉 nuestros profesores están a nuestro servicio todos los días. Nos transmiten sus conocimientos y nos hacen trabajar duro porque saben que de las caídas es de donde más se aprende y desde dónde nuestra creatividad crece. Y qué decir de nuestro entorno familiar, se equivocarán mucho porque no debe ser tarea fácil pero se mueven por mí…y si nos paramos a pensar, a nuestro alrededor hay otras muchas más personas que están a mi servicio.

Te puedes preguntar entonces… si estoy al servicio de los demás no me dará tiempo a ocuparme de lo que tengo que hacer yo…

Empezar y terminar bien lo que debo hacer, ya es estar al servicio de los demás.

Desde que me levanto hasta que me acuesto se me presentan infinidad de cosas. Por ejemplo:

Hacer correctamente mi cama y dejar en el fregadero mi desayuno, siguiendo por escuchar atentamente la clase sin entorpecer el trabajo de mi profesor y el de mis compañeros.

Estudiar con esfuerzo y sin pereza, procurando no hacer chapuzas pensando que en un futuro personas necesitarán de mis conocimientos.

Cuando haya terminado mis estudios, proponer a algún compañero si le puedo ayudar en algo que no se le da bien o no entiende, en lugar de “tomarme mi merecido descanso” … Ya lo haré con esa persona cuando hayamos terminado!.

Poner al servicio de los demás mi mejor sonrisa aunque no me apetezca. Yo no sé si esa persona está pasando por una situación mucho peor que la mía.

Tener una escucha “atenta” a lo que me digan los demás aunque pensemos que en ese momento no nos viene bien o no nos apetece tanto… si surge, lo único importante en ese momento es atenderle!!!

Todos pasamos por pobrezas en nuestra vida lo que ocurre es que no nos atrevemos a compartirlas porque nos sentimos juzgados o porque los demás parece que no tienen tiempo.

Ya ha llegado el momento de que todo eso cambie y lo puedo conseguir si cambio yo.

Requiere esfuerzo ¡por supuesto! ¿Pero me considero tan débil como para creer que no voy a ser capaz?

Feliz 2019 !!

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