¿Estoy tan ocupado o no?

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Pienso ahora mismo tal y como se presenta la semana y si ya estoy a 38º como la temperatura exterior, llego a casi 40º si pienso la cantidad de cosas que tengo que hacer en los próximos días.

La mayoría de nosotros trabajemos fuera o dentro de casa pagaríamos el dinero, que incluso no tenemos, para que los días tuviesen más horas y así nos pudiera cundir algo más, porque muchas veces llegamos al final del día insatisfechos de lo poco que nos ha dado tiempo a hacer.

Yo por ejemplo me establecí como objetivo, al empezar con el blog, publicar por lo menos un post a la semana como mínimo y he fallado. Otras tareas, una vez puestas en la balanza, claramente tenían mayor prioridad y no tuve la precaución de tener posts en reserva “por si”. Me ha dado mucha rabia pero pasado mi enfado he decidido quedarme con solo la lección aprendida y el mal humor, por mi falta de planificación, dejarlo ir.

¿A dónde quiero ir a parar en esta ocasión? A preguntarme, entonces, si teniendo ya una vida tan ocupada deseo llegar a tener “esa mirada” que me permita ver, que personas de mi alrededor pueden necesitar ayuda.

Un familiar, compañeros de trabajo o un amigo pueden estar pasando por momentos difíciles pero no piden ayuda. Bien por no molestar o por no saber a quién acudir.

Si aceptamos el reto de dar un paso más en nuestra vida acogiendo esos ojos nuevos capaces de ver mucho más allá de lo plano habitual que muestran las personas estaremos aceptando también dos cosas más:

En primer lugar, la necesidad de sentir como nuestra la situación por la que está pasando. Eso nos ayudará a acercarnos a él con compasión y cariño, haciéndole sentir que nuestro intención es limpia y sincera. De esa forma generamos un clima de confianza para que nos pueda contar lo que le ocurre y así seremos capaces de ver que necesita.

En segundo lugar actuar. De nada servirá lo anterior si no hacemos nada al respecto, sin acciones concretas,  ya que todo quedaría en tan solo una buena intención y eso le ayudará  bastante poco.

Puede que «tan solo» necesite que le escuchemos atentamente, sin juzgar. Es increíble pero es una terrible realidad,  que estemos siempre rodeados de muchísimas personas y sin embargo no tengamos a alguien que nos de la confianza y cercanía suficiente para compartir nuestra angustia.

Sea cual sea su necesidad … ¿quieres o no complicarte la vida por alguien?

1 Comentario

  1. Amelia Tenorio

    Hoy no sé si es un buen día para mí escribir en tu bloc.. Pero parece que el tema ha llegado a mi de manera casual, justo en estos momentos en el que escribir me cuesta tanto por estar cubiertos de unas lágrimas, que no dejan de salir de mis ojos… Si siento tristeza, y mucha por qué a las personas que más quieres e intentas ayudar, te das cuentas de que fracasas, quizás no has escuchado bien lo que realmente necesitan, y has puesto tus deseos y necesidades, sin pensar en lo que realmente ellos necesitan o sienten. A veces un esceso de protección tampoco es bueno.. Hablo de mis padres, quizá, no entiendes que no quieren consejos, .por qué ellos, llevan por delante de ti ya una vida.?. Ni tratarles como niños pequeños, por qué no lo son.. Es tener nosotros la suficiente madurez de seguir que vivan sus vidas, como ellos hacen con nosotros y nosotros hacemos ahora con nuestras hijas. Pero si acompañarles en este tiempo final, estar siempre a la escucha, mirar sus ojos, que nos lo dicen todo.. Y callar… Trasmitirles la seguridad que ellos nos trasmitieron a nosotros cuando éramos pequeños.. Y que sepan que estamos con ellos, a su lado, tendiéndoles la mano siempre para lo que ellos necesiten..

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